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LOS CICLOS NATURALES. Parte 1: CICLOS LUNARES

¿Sabías que determinadas fases de la Luna pueden ser más propicias para ordenar y limpiar nuestro hogar, o para deshacernos de aquello que ya no necesitamos?

Durante siglos se ha observado que la Luna afectaba el comportamiento humano y regía varios fenómenos naturales. De hecho, la palabra «lunático» (persona que padece locura por intervalos) proviene del latín «lunaticus», que significa «lunar». Cuando los laboratorios científicos todavía no existían, los pescadores y los agricultores establecían las fechas para la pesca, siembra y cosecha según las fases de la Luna, y además se sabía cuál era el mejor día para lavar la ropa, y cuál para hacer conservas o secar las hierbas. Los ciclos menstruales de la mujer coinciden con los periodos de ciclo lunar, y varios animales de mar y tierra viven también según estos ciclos. Las aves por ejemplo, saben cuándo es el mejor momento para construir nidos, para asegurarse de que se sequen rápido después de la lluvia.

La Luna afecta a la Tierra de varias maneras. La primera y más evidente es a través de la provisión de luz, en ciclos de 29,5 días. La mayor parte de los calendarios de la antigüedad se basaron en ellas para medir el tiempo y son el origen de los meses. Luego está la atracción gravitacional de la Luna, que crea las mareas oceánicas que suben y bajan cada 12,4 horas. La altura de esas mareas también sigue ciclos de aproximadamente dos semanas.

La Luna​, la señora de la noche, el principio femenino, simboliza la irregularidad periódica y la multiplicidad, por sus continuos cambios. Podemos ver los cambios de la Luna: aparece, crece, alcanza su plenitud, decrece y vuelve a desaparecer. Esta característica dispar y variable se manifiesta claramente en las diferentes fases lunares que se relacionan directamente con los ritmos biológicos del hombre; el nacimiento, el crecimiento, la plenitud, el declive y la muerte.

De un modo muy general, los primeros 14 días en que la Luna crece son aptos para comenzar todo tipo de actividad en la que se necesite hacer crecer, fomentar, agrandar, producir. La segunda mitad del ciclo lunar, a partir de la Luna Llena, va a ser apta para hacer cosas en donde se necesite menguar, reducir, cortar o terminar.

De igual manera, a la hora de organizar nuestro hogar, podemos aprovechar las características únicas de cada ciclo lunar, para optimizar nuestro esfuerzo y conseguir de manera natural un hogar ordenado y lleno de energía positiva:

  •  LUNA NUEVA: Comienzo del ciclo y punto de mayor oscuridad. Es un momento favorable para el recogimiento e introspección, para la visión e inspiración de todo lo que se desee poner en marcha los próximos 28 días, para declarar intenciones. Es el momento ideal para pensar en cómo vamos a organizar cada uno de los espacios y visualizar el resultado que deseamos.
  •  LUNA EN CUARTO CRECIENTE: Es tiempo adecuado para poner en marcha nuestro proyecto, de iniciar el trabajo. Esta fase nos vuelve constructivos y llenos de buena voluntad. Se relaciona con la idea de sacarse de encima todo aquello que solemos postergar. Buena fase para la productividad y la aceleración de los trabajos cotidianos. El criterio racional está en plena actividad; en esos días se es más objetivo. Es el momento de ponerse manos a la obra, hacer limpieza y seleccionar aquellos objetos de los que debes deshacerte porque ya no te aportan alegría o han perdido su utilidad.
  •  LUNA LLENA: El momento de mayor energía. Todo lo que fue estimulado en la luna nueva y realizado durante las fases crecientes llega aquí a su máximo desarrollo. Es un período muy propicio para la creatividad y para recoger los frutos de todo lo hecho a lo largo del ciclo. Es hora de completar nuestro trabajo de organización de manera creativa, organizando en cestas, cajones o estanterías todo aquello que hemos decidido conservar.
  •  LUNA EN CUARTO MENGUANTE: Es el período adecuado para la introspección. Por eso es preferible quedarse en casa, pasar estos días con un libro, con buena música y con nosotros mismos, observando los resultados del trabajo hecho. Mientras la luna decrece en luz, el cuerpo también tiene tendencia a desprenderse de todo lo que sobra (grasas, toxinas). Esto aplica a todos los niveles: la casa, las emociones negativas, etc. Ocasión de reflexionar, descansar y aprovechar para acabar de decidir sobre aquello de lo que te cuesta más deshacerte y liberarte definitivamente de todo lo que te reste felicidad. No es tiempo de iniciar nada. El ciclo se cierra y, al mismo tiempo, se prepara para un nuevo cúmulo de experiencias. Los proyectos iniciados deben ser concluidos.

Es por ello que he elegido la primera semana de febrero para comenzar esta aventura y ordenar juntos nuestras casas y nuestras vidas. El martes 1 de febrero tenemos Luna Nueva, momento ideal para iniciar este nuevo proyecto. Además, la fecha coincide con Inbolc, festividad celta en la que se celebra la fertilidad y el fin del invierno, cuando la nieve se derrite para dar paso poco a poco a la Primavera. Por si fuera poco, el Año Nuevo Chino también se celebra por estas fechas (segunda Luna Nueva tras el solsticio de invierno). Este año es el año del Tigre de Agua, y según los entendidos estará cargado de mucha prosperidad y abundancia. En cualquier caso, hablaremos más de los ciclos estacionales en otros artículos 😉

Te dejo un interesante artículo de la BBC sobre los efectos de las fases de la Luna en nuestro comportamiento. También te recomiendo el libro Luna roja: los dones del ciclo menstrual.

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