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JUNIO – COCINA

Durante el mes de junio nos ocuparemos de una de las estancias vitales de la casa: LA COCINA. Os preguntaréis: ¿Es necesario ordenar la cocina durante un mes entero?… Creedme, no os arrepentiréis de disponer de todo el mes para abordar este reto.

La cocina es en muchas casas uno de los espacios que más cuesta mantener ordenado, por la cantidad y diversidad de cosas que suele haber, y porque hay movimiento constante de entrada de alimentos para cocinarlos, servirlos y guardarlos. Además se generan constantemente desperdicios y objetos sucios que hay que fregar. Alcanzar el orden permanente en la cocina es uno de los logros más satisfactorios del método KonMari.

SUBCATEGORÍAS DENTRO DEL KOMONO COCINA

Dentro de la categoría Komono, la cocina es donde más subcategorías vas a encontrar. Entre ellas las más habituales son estas:

  • Alimentos:
    • Congelados o refrigerados
    • Líquidos: aceite, vinagre, vino, leche, bebidas, miel y siropes…
    • Frescos: verduras, frutas, carne, pescado, huevos, pan… algunos será necesario refrigerarlos
    • Conservas en lata o vidrio
    • Alimentos secos: cereales, legumbres, harinas, semillas, especias, complementos alimenticios, sal, azúcar, cacao, café, té…
  • Contenedores y protectores de alimentos
    • Contenedores pequeños: botes de cristal, tuppers, termos, cajas de madera o mimbre…
    • Envoltorios: papel de cocina, papel de aluminio, film de plástico, papel de horno, bolsas de plástico, tela o papel…
  • Utensilios para cocinar:
    • Ollas, cazuelas, sartenes, parrillas, tapas para ollas…
    • Moldes de metal y de silicona, bandejas y recipientes para el horno…
    • Accesorios: espátulas, espumaderas, varillas, tijeras, rayadores, mandolinas, temporizador, báscula…
  • Utensilios para servir y comer:
  • Menaje de porcelana cristal, barro o madera: platos, ensaladeras, boles, tazas, vasos copas, jarras….
  • Utensilios pequeños: cucharas, tenedores, cuchillos, cucharillas…
  • Accesorios pequeños: sacacorchos, abrelatas, embudos, coladores…
  • Manteles, servilletas, delantales, guantes para horno, papel de cocina…
  • Electrodomésticos pequeños: batidora, exprimidor, licuadora, tostadora, picadora, trituradora, arrocera, olla eléctrica, vaporera, robot de cocina, microondas…
  • Pequeños muebles: panera, escurridor, colgadores y ganchos, separador de vajilla…

PREPARAR LA SESIÓN

Es importante preparar esta sesión con conciencia y que adelantar algunos trabajos para que puedas aprovechar las horas de trabajo lo máximo posible. Procura ir descansada y motivada a la sesión de trabajo, lo vas a necesitar! 

Tienes que intentar trabajar con agilidad y crear las condiciones adecuadas para que puedas mantener la concentración. Por lo tanto, como siempre, despeja tu agenda, silencia las notificaciones del móvil (o mejor ponlo en modo avión) y delega el cuidado y otros quehaceres a las personas de tu alrededor.

Te recomiendo que el día anterior des una vuelta por tu cocina y hagas una lista de todas las subcategorías que puedas tener, por si hay alguna más de las que he propuesto en la lista anterior. Si es tu caso, recoge objetos de esta categoría que puedas tener en otros lugares (trastero, oficina, cocina exterior…).

PRIMERO REVISA Y SELECCIONA

En el caso de la cocina no sacaremos todo de golpe antes de empezar a revisar. Con tantas subcategorías y objetos, es poco habitual que tengas espacio suficiente para sacarlo todo y que puedas trabajar con comodidad. Recomiendo ir categoría por categoría, y seleccionar por un lado lo que te quedas y por otro lo que se va. Una vez hecho esto, no coloques las cosas que permanecen contigo todavía. Llévalas en bolsas o cajas a otra habitación y continúa revisando la siguiente categoría. Al final, tu cocina quedará totalmente vacía, lo que te da la oportunidad de limpiarla a fondo y también de probar y experimentar otras formas o disposiciones a la hora de almacenar las cosas.

Deja los alimentos, y especialmente los del refrigerador/congelador para el final. Los alimentos que necesitan frío serán los últimos que revises y los primeros que guardes.

Como siempre, si encuentras algún objeto que te crea dificultades, déjalo para el final. Cuando tengas todo revisado vuelve a los objetos en los que te hayas bloqueado, seguro que ahora lo verás todo con una mirada nueva.

CÓMO SELECCIONAR TU KOMONO DE COCINA

Además de la felicidad, es obvio que en la cocina la funcionalidad y la practicidad juegan su parte. Al igual que en la categoría de papeles, aunque no es tan significativo, es importante atender a la razón además del corazón.

Reflexiona sobre cómo es la cocina que quieres tener. Probablemente se te ocurran cosas como:

  • Quiero una cocina que esté siempre limpia
  • Quiero una cocina en la que todo sea de buena calidad, esté cuidado y dé gusto usarlo
  • Quiero una cocina en la que todo lo que necesite esté a mano

En el caso de la cocina, encontraremos que aquello que nos aporta felicidad tiene que ver con aquello que nos conecta con el placer de cocinar, de comer, de nutrirse saludablemente, de celebrar… Cosas que están limpias y cuidadas y que sean de un material de buena calidad, con bonito diseño… Alimentos que nos gustan y además nos nutren y son saludables…

Por otra parte, muchos de los objetos que tenemos en la cocina cumplen una función muy importante para nosotros, aunque sean pequeños y sencillos. Conectando con ellos puedes sentir agradecimiento por esas pequeñas cosas que nos hacen la vida más fácil y alegre.

Los productos caducados u objetos en mal estado (oxidados, rotos, estropeados, etc.) quedan automáticamente descartados. Si crees que a pesar de estar caducados puedes aprovecharlos en un plazo corto, cuando lo ordenes ponlo en la parte delantera de la balda de modo que estén visible y los puedas consumir cuanto antes. En el caso de los objetos rotos, si no los desechas comprométete a repararlos o a encontrarles una nueva función cuanto antes.

Puede que tengas productos de gran calidad o en los que has hecho una gran inversión de dinero y que, sin embargo, no te acaban de gustar o no se adecuan a tus necesidades reales. Aunque nunca es fácil tirar comida u objetos, es mejor aprender de ello y dejar ese espacio libre para lo que realmente necesites.

Reflexiona sobre cuánto necesitas de cada cosa y para qué. Seguramente no es necesario tener vajillas de 12 servicios si como máximo tienes invitados en casa tres veces al año y no pasan de 6 personas. Quizás no es necesario tener 5 fuentes de horno diferentes si siempre usas la misma. A veces es mejor tener pocas cosas y de buena calidad, que muchas de calidad más baja.

Reflexiona también sobre si los objetos o productos que estás revisando tienen algún vínculo emocional contigo. Es posible que tengas una ensaladera que te regalaron tu abuela cuando te mudaste a tu casa, o una taza artesanal que compraste en un viaje y que te trae buenos recuerdos. Como siempre, estos objetos con alta carga sentimental podemos dejarlos para cuando abordemos esta categoría.

Como siempre, recuerda agradecer antes de desechar. Especialmente a la hora de descartar alimentos, deséchalos con respeto y agradecimiento, aunque no llegasen a cumplir la función de alimentarte.

Recuerda que muchas de las cosas que tenemos en casa pueden tener una segunda vida y cada día hay más recursos que nos pueden ayudar a gestionarlo. Averigua si puedes venderlo, donarlo o regalarlo antes de tirarlo a la basura.

No compres utensilios y sistemas de almacenaje antes de tiempo. Cuando llegue el momento de ordenar, utiliza lo que tienes y, sólo al final puedes decidir si necesitas comprar algún accesorio.

CÓMO ORDENAR LA COCINA

El que sea un espacio compartido y de uso continuo en la casa, además de que habitualmente la proporción de objetos es mayor que en otros espacios, hace que sea muy común que la cocina se desordene continuamente. 

El tipo de cocina ideal que has imaginado te ayudará no sólo a seleccionar tus objetos sino también en cómo distribuirlos. Según tus gustos, si te apasiona cocinar o no, si te encanta recibir a gente en casa, si te gusta la cocina sencilla o prefieres experimentar cada día con nuevos platos exóticos, etc… los objetos en tu cocina tendrán diferente distribución, para que puedas disfrutar de la cocina y tener a mano siempre lo que necesitas.

Una vez que hayas concluido la tarea de seleccionar lo que te hace feliz y quieres conservar, todos tus espacios de almacenaje deberían estar vacíos. Es en este momento, y no antes, cuando deberías empezar a ordenar lo que hayas decidido conservar. Antes de ello limpia a conciencia todos los armarios, superficies, contenedores y, por supuesto la nevera y el congelador.

VAJILLA

Ahora que has conservado sólo la vajilla que te hace realmente feliz y te has comprometido a utilizarla en tu día a día, es recomendable que la guardes toda cerca y en un lugar accesible. Puedes distribuirla mediante tu propio sistema.

Un ejemplo de distribución podría ser:

  • Piezas para beber, separadas por material y función (por ejemplo tazas y boles de sopa de cerámica por un lado y vasos y copas de cristal por otro).
  • Pequeños recipientes para aperitivos, salsas, etc…
  • Platos por familias (hondos, llanos y pequeños).
  • Ensaladeras y las fuentes, agrupadas por material. Se pueden guardar unas dentro de otras si es posible. 

CUBIERTOS Y CUCHILLOS DE COCINAR

Hay dos formas de guardar los cubiertos: en posición vertical en botes u horizontalmente en un cajón, distribuidos en diferentes compartimentos.

Los cuchillos de cocina, al igual que otros utensilios afilados como los peladores, han de guardarse de manera que el filo esté protegido para que no se estropee y para evitar accidentes.

UTENSILIOS DE COCINA

Los utensilios pequeños podrían ir en el mismo espacio que los cubiertos. Si lo guardas en vertical es importante que encuentres botes o cajitas adecuadas, que te permitan ver lo que hay dentro y acceder a ello con comodidad. Si los guardas en horizontal ponlos en compartimentos respetando su función o material y de manera que sea agradable a la vista.

En el caso de los utensilios grandes, colgarlos de ganchos de la pared es otra opción, pero hay quien prefiere dejar la parte frontal y las encimeras lo más despejadas posible. 

RECIPIENTES PARA COCINAR DE METAL Y BARRO

Al almacenar ollas, cazuelas y sartenes, debemos guardarlos de forma similar que la vajilla, apilándolos unos dentro de otros para aprovechar la mayor parte de la altura del armario o cajón.

Las tapas de las ollas y las sartenes pueden ir en sentido vertical a un lado del armario o cajón. Puedes utilizar algún sistema que te ayude a sostenerlos. También puedes colocarlos de manera horizontal colocándolos encima de los recipientes y aprovechando el máximo espacio.

APARATOS ELÉCTRICOS O ELECTRÓNICOS DE COCINA

Te recomiendo que guardes todos los aparatos electrónicos en el mismo armario o en varios pero muy cerca los unos de los otros. Límpialos bien antes de guardarlos. Pon los que utilices a diario en la parte delantera y de manera accesible; los de menor uso pueden ir detrás o en zonas menos accesibles.

TEXTILES Y MATERIALES DE CELULOSA

Los manteles y servilletas se pueden guardar juntos en un cajón, protegidos de olores y salpicaduras. Los trapos de cocina, guantes para el horno y delantales se pueden guardar juntos en otro cajón.

El papel de cocina, generalmente querremos tenerlo a mano, en un portarrollos.

CONTENEDORES Y PROTECTORES DE ALIMENTOS

Los tuppers y frascos de vidrio, tapas de silicona, bolsas de plástico, film plástico y de aluminio, papel de horno, etc… podemos guardarlos en el mismo espacio, agrupados según categoría. Puedes apilar los tuppers uno dentro de otro, y las tapas todas juntas aparte. Hay que estar atento a las posibles acumulaciones y revisar esta sección periódicamente. Las bolsas de plástico reutilizables se pueden doblar para que ocupen el mínimo espacio.

ALIMENTOS

Esta categoría es generalmente la más extensa y variada. También será, probablemente, aquella que ha reducido más su volumen, tras el proceso de selección.

ALIMENTOS REFRIGERADOS

Los alimentos que van en el frigorífico y el congelador deberían estar distribuidos por categorías, igual que los encuentras cuando vas al súper. Todos deberían quedar visibles para saber en todo momento lo que tienes y que no quede nada relegado al fondo y se estropee. Pon delante, o en una balda muy accesible, aquellos alimentos cuya caducidad está próxima. Si utilizas bandejas o accesorios para ordenar dentro del frigorífico, es preferible que sean transparentes para ver su contenido. Es importante limpiar y revisar el frigorífico con frecuencia para poder aprovechar al máximo su capacidad.

Podrías agrupar los alimentos refrigerados de la siguiente manera:

  • Toda la verdura y fruta fresca junta en la cajonera.
  • Otros productos frescos como la carne o el pescado pueden ir guardados en tuppers y en su respectiva balda/cajón.
  • Zona de tuppers para comida cocinada (pronto consumo)
  • Otra balda puede ser para los lácteos (quesos) y embutidos
  • Bebidas (abiertas en la puerta y refrescos sin abrir en una balda)
  • Salsas, mantequilla, mermeladas y condimentos
  • Frascos abiertos de encurtidos, chukrut…
  • Huevos

ALIMENTOS NO REFRIGERADOS

Los alimentos que guardas fuera del frigorífico los deberías guardar por familias y ponerlos cerca los unos de los otros según lo que te pida tu lógica. Estas son varias posibilidades de clasificación:

Clasificación 1: por durabilidad.

  • Alimentos duraderos: legumbres, pasta seca, arroz, cereales secos, conservas en lata y en vidrio, edulcorantes, sal, aceite…
  • Alimentos de duración media (oxidables o humectables): frutos secos, chocolate, infusiones, té, harinas, algas y setas desecadas, especias, complementos alimenticios… paquetes cerrados.
  • Alimentos de pronto consumo: paquetes abiertos de los alimentos anteriores, frutas desecadas, algunas especias…

Clasificación 2: por tipo de alimento.

  • Hidratos de carbono: cereales, arroz, pasta, harinas…
  • Proteínas vegetales: legumbres secas o en conserva, soja texturizada, harina de garbanzo, semillas y frutos secos…
  • Proteínas animales: conservas de carne y pescado.
  • Verduras y frutas desecadas o en conserva.
  • Grasas y aceites
  • Sazonadores: especias, sal, vinagre, edulcorantes, salsas no refrigeradas…
  • Bebidas: té, café, infusiones, cereales solubles…
  • Complementos alimentarios (vitaminas, superalimentos…)
  • Otros: levaduras y productos para repostería, licores…

Clasificación 3: por sabor o tipo de plato donde se usan.

  • Alimentos para el desayuno y merienda: café, té, infusiones, cereales de desayuno, pan tostado, crema de cacahuete, ingredientes para repostería…
  • Snacks y aperitivos: frutos secos, aceitunas y encurtidos, conservas de pescado, patatas fritas, maíz de palomitas…
  • Complementos alimentarios.
  • Especias y condimentos.
  • Alimentos para cocinar comidas y cenas: todo lo demás, a su vez agrupado por categorías.

Es importante que, cuando compres un alimento envasado herméticamente (no le puede entrar el aire al envase) en vidrio o plástico, no lo saques del envase hasta el momento de consumirlo, ya que los envases suelen llevar atmósfera modificada, estar al vacío (sin atmósfera), o ser estériles. Al abrir el envase rompemos esa protección. Si, una vez abierto el envase, queda producto, sí que se puede transferir a otro envase, más estético o práctico.

También hay que tener en cuenta si un alimento es sensible a la luz o no. Los alimentos sensibles a la luz deberían guardarse en envases opacos o en armarios con puertas opacas.

PRODUCTOS DE LIMPIEZA

Es recomendable guardar todos los productos de limpieza (sean del baño, la cocina o la casa en general) en un sólo armario. En mi caso, únicamente tengo separados los productos para lavar la ropa, que están junto a la lavadora, ya que esta la tengo en una terraza semicubierta. 

Puedes guardarlos debajo del fregadero, pues es una zona que suele tener bastante altura y se adapta bien al formato de las botellas de los productos. También puedes guardarlo en algún armario discreto que haya quedado libre en la cocina, preferiblemente bajo, siempre que no estén cerca de alimentos.

Para guardar este tipo de productos lo más cómodo suele ser colocarlos en vertical dentro de cajas. Puedes agruparlos por tipo de producto (detergente, desinfectante, quitagrasas…), por frecuencia de uso, o por lugar donde lo usas (baño, cocina, suelo, cristales…).

Aquí puedes guardar también pequeños utensilios de limpieza como bayetas, estropajos, guantes… mientras que os utensilios más grandes como el aspirador, la fregona o la escoba deberán guardarse lejos de la comida y preferiblemente en lugares ventilados.

Para finalizar, recuerda que es importante mantener la cocina limpia y funcional, ya que los platos sucios, verduras cortadas a la mitad, utensilios sin guardar, ollas fregadas y dejadas secar, etc… tienden al caos de manera natural. Adoptando rutinas para limpiar y recoger después de cocinar, o para guardar alimentos en su sitio cuando se hace la compra, es más fácil mantener el orden en este espacio tan vital.

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