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MARZO – LIBROS

Este mes de marzo nos ocuparemos de ordenar los libros. He de confesar que deshacerme de libros es para mí un reto. Me encantan los libros, sobre todo los libros de cocina, y los ensayos de temáticas diferentes que me permiten aprender algo nuevo cada vez que los abro. Tengo más facilidad para dejar ir las novelas, que una vez leídas rara vez tengo la determinación de volver a leer.

Sin embargo, algo que me motiva bastante a la hora de dejar ir mis libros es la idea de que otra persona va a disfrutarlos y recibir conocimientos que a mí me han sido útiles.

¡Vamos a ordenar libros!

  1. PASOS PREVIOS

Elige un día de la semana para ocuparte de los libros. Agenda una fecha y un horario concreto en el que puedas trabajar al menos 3 horas seguidas. Si tienes muchos libros, todo el proceso te tomará más tiempo, aunque puedes hacerlo en diferentes fases. 

El día elegido libera tu agenda de compromisos y delega las responsabilidades en otra persona (cuidado de los niños, mayores, mascotas etc.). Este rato que estás reservando, es un tiempo de cuidado para ti misma, para tu autoconocimiento y bienestar. Además, colateralmente beneficiará a todas las personas que conviven contigo. Así que durante ese ratito, apaga el móvil, comprométete contigo misma y ¡a trabajar! 

Al igual que en la categoría anterior, antes de ponerte a revisar los libros que tienes en casa conviene que prepares la sesión. Si tienes espacio suficiente en casa, te recomiendo que dejes los libros y revistas divididos en subcategorías. Así el día de la sesión lo tendrás todo preparado y ahorrarás energía.

Las subcategorías son:

  • Libros generales: novela, comics, poesía, ensayo, teatro, biografía…
  • Libros de referencia o consulta: libros sobre temáticas específicas (historia, política, economía, sostenibilidad, autoayuda, educación, medicina etc.) , enciclopedias, diccionarios…
  • Libros visuales: libros de arte, libros de fotografía, libros de cocina, revistas (si tienes pocas)…
  • Revistas (si tienes muchas revistas podrían ser una subcategoría en sí misma)
  • Colecciones de libros. Si tienes tiempo y ganas también podrías incluir en esta categoría los libros o apuntes de los cursos/formaciones que hayas realizado recientemente o de cuando eras estudiante, y también libros de instrucciones

Antes de empezar a revisar te recomiendo que hagas algún pequeño ritual que te ayude a enfocarte y mantener la concentración durante la sesión. Puedes hacer algunas respiraciones profundas, leer en alto lo que quieres conseguir a través de este proceso, enciende alguna vela o difusor con aceites esenciales… Hay millones de posibilidades, pero tienen que ser acciones breves para ponerse a la faena cuanto antes. 

  • SELECCIONA LOS LIBROS QUE PERMANECERÁN CONTIGO

Ahora sí, siéntate frente a la pila de libros dejando espacio detrás de ti para los libros que elijas y descartes. 

Según Marie Kondo, los libros suelen estar como dormidos. Los libros, una vez leídos pueden pasar meses, años e incluso décadas sin que nadie los toque o los mueva excepto para limpiarlos o quitar el polvo por encima. Por lo tanto, su energía está como apagada y es difícil que te transmitan felicidad. Por ello, antes de ponerte a revisarlos uno por uno, Marie Kondo recomienda que les des unos toquecitos con los dedos o los nudillos. Ve tocando los libros como si fuera la puerta de tu felicidad, pon la intención de despertar a tus libros.

Debes  cogerlos  uno  a  uno  y  acercarlos  a  tu  corazón.  Puede  que  no tengas  claro  lo  que  sientes  y  te  entre  la    tentación  de  abrir  el  libro  y  empezar  a  leerlo. ¡No  cometas  ese  error!  Si  empiezas  a  leer,  perderás  el  foco  y  el  ritmo  de  trabajo  disminuirá. Cuando tengas el libro cerca del corazón, puedes preguntarte:

• ¿Qué sientes cuando tocas o lees ese libro? 

• ¿Qué vivencias o recuerdos  te trae?  ¿Esa vivencia o  ese  recuerdo  te hace  feliz hoy  en día? 

• ¿Tiene algún  vínculo  emocional  con  ese  libro?  ¿Qué  tipo  de  vínculo  es?  ¿Cómo  te  hace  sentir? 

• ¿Necesitas  este libro  para  recibir  esa  información o puedes encontrarla en internet u otras fuentes? 

• ¿Por qué no lo  has leído  nunca?  ¿O por qué lo dejaste a  medias? ¿Qué es lo que  te detiene? 

• ¿Realmente  te gusta el tema que trata o cómo está explicado? 

• ¿Qué función cumple ese libro  para  ti? 

En general, los  libros  tienen  una  función  principal, la de hacer  vivir una  experiencia (al adquirirlos, recibirlos como regalo, leerlos o verlos en su estantería) y transmitir información a quien los lee. Tenemos que ser capaces de identificar cuándo un libro ha cumplido su función y por  lo tanto, podríamos  dejarlo  marchar. 

Por  eso,  si  tienes  dudas  de  lo  que  sientes,  mi  recomendación  es  leer  el  resumen  de  la  tapa,  o como  mucho,  el  índice.  También  puedes  abrir  el  libro,  pasar  las  páginas  sin  leer  y  olerlo.  

En  algún  caso,  un  libro  concreto  puede ser  especialmente  hermoso  no  tanto  por  su  contenido  como por  su  diseño.  En  este  caso,  podrías  conservar  ese  libro  como  objeto  decorativo  y  a  la  hora  de colocarlo  en  la  estantería  deberías  respetar  este  criterio. 

Es posible que encuentres algunas resistencias a la hora de desechar libros

  • A veces asociamos el hecho de tener libros con ser una persona culta, o experta en algún tema. Para adquirir los conocimientos que transmiten los libros hay que leerlos, no basta con tenerlos. Una vez has leído un libro, las sensaciones y aprendizajes adquiridos permanecen en ti. Párate un momento a reflexionar sobre las probabilidades que hay de que leas el mismo libro una segunda vez.
  • El  dinero  también  suele  ser  otro  factor  limitante.  Sea  porque  un  libro  en  concreto  es  muy  caro,  o porque  has  invertido  mucho  dinero  comprando  libros  a  lo  largo  del  tiempo,  con  frecuencia  es difícil  deshacerse  de  ellos.  En  este  caso,  en  vez  del  libro  en  sí,  estás  valorando  el  dinero  que  hay detrás  de él,  y  a  menudo,  no  tiene  nada  que  ver  con  lo  que  realmente  sientes. El dinero invertido ya se fue, y a cambio llegó ese libro. Si ya no te hace feliz, deja que el libro fluya también, para que puedan llegar otras cosas buenas a tu vida.
  • Otra  de  las  ideas  más  extendidas  es  guardar  los  libros  por  si  acaso (para cuando tenga tiempo, por si me da por hacer galletas, para cuando mis hijos sean mayores…), como si llegado el momento no hubiese la oportunidad de encontrar ese libro u otro más adecuado.

Recuerda la importancia que tiene escuchar a tu corazón e intenta ser lo más sincera posible contigo misma. No importa si decides quedarte con 3 libros o con 300. Lo que importa es que los libros que elijas, independientemente de su número, sean los que realmente están cerca de tu corazón, te hagan feliz o conecten con tu esencia.

Por último, hay que incidir en la importancia de agradecer antes desechar tus pertenencias, y esto por supuesto incluye a tus libros. El agradecimiento te ayudará a desapegarte de los libros que no te hacen feliz o ya no necesitas más, y a dejarlos ir. 

  • COLOCA LOS LIBROS

Una vez has elegido los libros que deseas quedarte, y sabes cuántos son y lo que ocupan, es el momento de ordenarlos. 

Primero te propongo reflexiones sobre cómo sería el espacio ideal para tus libros, y que lo diseñes mentalmente o sobre el papel. No importa que sea realista o que no puedas permitirte llevarlo a cabo. ¡Sobre todo disfruta del proceso creativo! La imaginación es una maravillosa herramienta para autoconocerte y poner en valor todo lo que te rodea y, de este proceso pueden surgir ideas y soluciones que sí puedes poner en práctica, y que de otra manera nunca habrías podido imaginar.

Ahora, en base a las ideas generadas imaginando tu espacio ideal, considera el espacio que tienes y decide cómo vas a organizar tus libros.

La premisa principal es que todos los libros tienen que estar guardados en el mismo lugar, por lo tanto, en una misma librería o estantería. De esta manera, cada vez que necesites un libro no tendrás que perder el tiempo buscando por toda la casa. Existen algunas excepciones en esta categoría, como los libros de cocina o los libros que utilizas para trabajar. En estos casos, puede ser conveniente guardarlos en la cocina o en el despacho y no junto con los demás libros, para que estén más accesibles.

Una recomendación a la hora de ordenar los libros en la estantería es que cada persona tenga su propia balda o espacio personal, para organizarlo según las necesidades de cada persona.

Respecto a cómo colocar los libros, seguiremos utilizando el sistema vertical. Esta es la manera más sencilla de poder ver todos tus libros y, cogerlos y guardarlos de manera cómoda. Te recomiendo que todos los libros estén colocados en una sola fila (que no haya libros detrás o apoyados encima), así con un solo golpe vista puedas ver todo lo que tienes. No llenes las librerías más de un 80% de su capacidad. Esto permite que los libros respiren y que puedas moverlos con facilidad. Además, a nivel visual el espacio no se verá abarrotado y tu vista estará reposada.

En cuanto al orden de los libros podría haber diferentes formas de organizarlos. Te voy a poner tres ejemplos, pero como siempre, te animo a que sigas tu intuición y los coloque de manera que te hagan más feliz: 

  • Ordenarlos siguiendo las subcategorías utilizadas a la hora de hacer el descarte.
  • Ordenarlos por colores y tamaños. Este sistema hace más difícil encontrar un libro en concreto, pero visualmente funciona muy bien. Los libros que constituyen un elemento estético, los puedes colocar de manera más visible para que te aporten un extra de felicidad.
  • DESHAZTE DE LOS LIBROS DESECHADOS

Desechar libros es algo que en general nos cuesta mucho a todos. Esta categoría de pertenencias quizás no deja tanta sensación de felicidad al desechar como en el caso de la ropa o los papeles. Podría resultar incluso un proceso teñido de tristeza. Lo que es seguro es, que cuando termines esta categoría y tengas que dejar ir tus libros, te cambiará radicalmente la forma de adquirir nuevos libros.

Desechar no significa necesariamente de tirarlos al contenedor de reciclaje. Existen diversas alternativas a la hora de deshacerte de tus libros. Sería interesante que investigues qué alternativas hay en tu zona, ya que las opciones pueden cambiar radicalmente dependiendo del pueblo, la comunidad o el país en el que vivas.

 Algunas posibles opciones son:

– Donarlo a las bibliotecas. En muchos casos, solo aceptan libros de gran calidad, los que son difíciles de encontrar o escritos en idiomas extranjeros.

– Participar en propuestas como bookcrossing. Explicado de manera muy resumida sería dejar libros en diferentes puntos de tu ciudad (siempre dentro de una bolsa de plásticos o en lugares protegidos) para que otra persona lo encuentre y pueda disfrutar de ello. Te dejo el enlace, donde encontrarás toda la información:

www.bookcrossing.com

– Donarlo a diversas asociaciones o a la caridad. A pesar de que normalmente recogen los libros, en muchos casos, estos quedan almacenados y olvidados en el depósito.

– Venderlos en páginas y tiendas de segunda mano. Actualmente, especialmente en la red, existen varias plataformas en el que vender libros de segunda mano, estos son algunos ejemplos:

www.iragarkilaburrak.eus

www.lacadadellibro.com

www.wallapop.com

– Donarlo, regalarlo o sortearlo en las redes sociales. Si tienes algún libro especial que creas que pueda hacer feliz a una persona concreta, también puedes regalarlo

Otra opción para dar una sorpresa a desconocidos es dejar libros en sitios donde alguien los pueda recoger: en el tren, en las estaciones, en los parques…, lugares donde siempre encuentran a alguien aburrido a quien acompañar. Puedes acompañarlos de una nota, comentando que la persona que encuentre el libro es libre de quedárselo, y que puede también volverlo a dejar cuando acabe de leerlo.

No caigas en la trampa de dejar por largo tiempo en stand-by los libros desechados con la idea de encontrar la mejor solución para deshacernos de ellos. Deshazte de tus libros lo antes posible, durante máximo las dos semanas posteriores al descarte, a poder ser. Sino corres el peligro que los libros descartados se enraícen de nuevo en tu casa o que sientas la tentación de recuperarlos. 

Para evitar acumular más libros, cada vez que vayas a comprar un libro por mucha atención y reflexiona profundamente sobre la necesidad real de comprar o las consecuencias a largo plazo, no sólo para ti sino para el resto del planeta. Considera hacerte miembro de tu biblioteca local, donde seguramente es posible conseguir prácticamente cualquier libro. Otra opción es comprar libros en formato digital. Para mí personalmente resultaría difícil renunciar al gran placer de adquirir algún libro de vez en cuando, pero desde hace tiempo intento poner conciencia en aquello compro.

¡Ánimo y te deseo que consigas tu biblioteca ideal! Aquella que te hace feliz.

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